Sobre las ruinas de mi pueblo
el mar escupe sal,
va quemando el alimento,
va engullendo pedacitos de suelo
y con sus colmillos ardientes
destroza la vanidad de una aldea
que se pensó eterna.
* * *
Sólo el mar.
Sólo él avanza.
Sin rugidos, ni amenazas.
Sólo con su lengua salobre
deja, por donde pasa,
yermo el pan y el presente.
No hay manos suficientes
para amurallar el abismo,
no hay aliento suficiente
para templar el fuego
donde arden los deseos.
No hay dónde huir.
No hay cómo huir
llevándolo todo a cuestas.
Es el éxodo de la hoguera.
Otro pueblo sin tierra.
Otro pueblo vagando
con sus muertos y sus lágrimas,
sus amuletos y sus cantares,
sus verbenas y sus peleas.
Otro pueblo disperso
bajo el sol
que abrasó su bandera.

El cambio climático y el ascenso del nivel del mar son amenazas graves para los pueblos. Los efectos sobre la seguridad alimentaria y el abastecimiento de agua potable ya se están sintiendo. La potencial desaparición de Tuvalu en las próximas décadas cuestiona el valor que da el mundo al derecho de existir. ¿Adónde irán los refugiados climáticos de esta isla?

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Datos de la autora

Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.

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