Abren sus barrigas
para arrojar desde el aire
la pócima poco exquisita
que envenenará la cosecha.
No dejará de crecer la mala hierba,
sí aumentará la pobreza.
El campo será un cuartel
con militares bien entrenados,
el campo tendrá otros dueños,
oligarcas nacionales y extranjeros bárbaros.
Los valedores de la tierra
huyen de su razón y de sus sembrados,
odiando el destino con el que nacieron:
poco pan
y mucho miedo.
Allá en la tierra
donde la inmodestia escasea,
donde trinan todos los pájaros
y todos los ríos babean,
el emperador iletrado sueña
con hacer de este lugar
otro de sus condados.
Este lugar, rico incluso en desobediencia,
no dejará que sus campesinos mueran
por cultivar una hierba.
Este lugar, harto de tanta violencia,
desenmascará al mesías
que, con su plan paradójico,
quiere apropiarse
de las riquezas ajenas.

El propósito de Estados Unidos es el de intervenir en el conflicto social y político de Colombia para imponer y favorecer a importantes transnacionales del petróleo y del carbón, facilitar la privatización de las principales empresas estatales especialmente en los sectores de salud, educación y comunicaciones, proteger a los terratenientes empeñados en el desarrollo agroindustrial y ganadero y principalmente apoderarse sin impedimentos de las enormes riquezas de la amazonía. La injerencia política y militar yankee en Colombia apunta, además, a amedrentar a los pueblos de América Latina.

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Datos de la autora

Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.

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