Está el pueblo clavado en una cruz,
un muro atraviesa su costado,
la corona abre heridas,
los clavos son muy largos.
Sujeta queda la derecha mano,
mientras la izquierda simplemente tiembla.
Está el pueblo clavado en una cruz,
en el templo comen cordero,
la noche viene lenta
para los canteros
que trabajan a destajo
ebrios de vinagre o hiel.
Está el pueblo clavado en una cruz,
un muro lo atraviesa de lado a lado,
nadie cuidará los olivares viejos
sin doler el mismo costado
sin acatar al dios de los asnos.
Está el pueblo clavado en una cruz.
A todos los pueblos les duele el mismo costado,
a todos les sangra la insistente herida,
a todos crucifican en nombre de no sé qué espantos,
a todos desangran clavados en cruces propiedad de falsos beatos.
Van de Herodes a Pilatos,
matan inocentes y se lavan las manos
El pueblo continúa clavado en la cruz
con sus rodillas dobladas
mientras el muro que lo parte crece
como crece el odio
y crece
y crece.
La construcción del muro del apartheid entre Cisjordania e Israel, a parte de ser una desfachatez estética, tiene gravísimas consecuencias humanas. En su primera fase cerca de un 2% del territorio de Cisjordania ha sido confiscado, 16 poblaciones han quedado aisladas, 238 Km cuadrados de tierras agrícolas han quedado separadas de sus propietarios, una cincuentena de pozos de agua se sitúan en la parte occidental del muro, miles de olivos y árboles frutales han sido arrancados y su madera adquirida ilegalmente por empresarios israelíes...
En definitiva con la construcción de este muro pretende anexionarse una parte muy importante de territorio, la confiscación de recursos necesarios para la supervivencia y la concentración en ghetos de la población palestina.
© Silvia Delgado Fuentes
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Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
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