Los muros arden,
mis huesos abrasan la carne,
fuera, el sol, añora los días de lluvia,
dentro, humean rescoldos de muchas vidas.
El río abrasa,
abrasa el viento,
abrasa el horror,
ahoga el humo
con aroma
a muerto.
* * *
En el mar,
lejos, rezan los náufragos,
el agua, en calma,
huyen los peces.
En el mar
rezan los supervivientes,
cuentan cadáveres.
* * *
El cielo se cansa,
sólo recibe silencio,
ni un grito,
sólo el sonido de la piel incinerándose,
no hay donde refugiarse,
no hay donde sanarse,
huyen hacia delante,
van solos,
sin dioses ni comandantes,
van solos.
Es el éxodo
hacia ninguna parte.
Llevan dentro el rumor
de que nadie va a salvarse...
El 13 de junio de 1995, Francia anunció que iba a llevar a cabo una serie de ensayos nucleares subterráneos en los atolones de Mururoa y Fangatanfa en el Pacífico Sur. Se llevaron a cabo seis ensayos nucleares subterráneos entre el 5 de septiembre de 1995 y principios de 1996. Las radiaciones tienen efectos directos en la salud de la población de la zona: cáncer, leucemia, riesgo de problemas genéticos, contaminación de la cadena alimentaria, etc, etc, etc...
© Silvia Delgado Fuentes
Archivo del blog
-
▼
2007
(59)
-
▼
septiembre
(59)
- © Silvia Delgado FuentesImagen de tapa: © Albert W...
- A MANERA DE PRÓLOGO
- EPÍGRAFE
- ÁFRICA
- Todo es del amo blanco: el agua que reparto, el su...
- Turbas famélicas ciñen el hoyo de la última vez. H...
- Son hombres azules, pertenecen a la arena, al vien...
- Llueve. La humedad macera la tierra. El sepulcro, ...
- ¿Dónde estarán mis manos? – Me las cortaron con un...
- Pequeñas sombras reptan entre delirios buscando a ...
- Se han muerto de hambre mientras recogían café, mi...
- Tenía las manos frías y un temblor obsceno recorrí...
- Los traficantes atraviesan el zoco mientras hombre...
- La pobreza infecta mientras la usura gobierna. * *...
- ASIA
- Está el pueblo clavado en una cruz, un muro atravi...
- Nadie canta baladas en tierra seca. La muerte acer...
- Los escribanos anotan sobre la piel del mundo el s...
- Nacieron de rodillas, en aquella región donde llue...
- Padre, déjeme ir a la escuela, con el pelo corto o...
- Desapareció entre fríos uniformes. La calle está o...
- Amanece. La pobreza con sus mil piernas atraviesa ...
- Sin mácula. Prisión en la prisión de paredes blanc...
- Son demasiados para tener quien les nombre. Son cr...
- Cinco recaudadores de tributos negros repican camp...
- OCEANÍA
- Y después qué. Abandonados quedarán los campos, la...
- Sintió sangre recorriendo sus ingles por primera v...
- La riqueza, casi siempre, soborna a los inquilinos...
- Los muros arden, mis huesos abrasan la carne, fuer...
- Sobre las ruinas de mi pueblo el mar escupe sal, v...
- Náufragos repudiados sobreviven en medio del mar. ...
- Nadie quiere sanar piedras. Nadie quiere comer are...
- Con sus inquietos dedos: pulgar, corazón e índice,...
- La génesis del conflicto es simplemente el latroci...
- Sobre las ruinas del mar el viento se golpea el pe...
- AMÉRICA
- La bestia babea con deleite, camina revisando su d...
- Las ruedas chirrían. los carros van cargados de tr...
- Abren sus barrigas para arrojar desde el aire la p...
- El sacerdote anatematizado habla en la homilía dom...
- Sus plegarias fueron generosas, la letanía se inte...
- Llegaron las huestes del dios barbudo y blanco. Na...
- En la región amarilla, república del banano, a las...
- El barco verde pasea su indecencia. Abre el mar co...
- Dicen que allí nadie duerme tranquilo, que el llan...
- La morgue, en su inmenso regazo arrulla centenares...
- EUROPA
- Mujeres de adobe, cuencas vacías, manos sin huella...
- Al entrar en casa dejaban de ser hermanas. Nadie f...
- Sintió que el dolor la ocupaba para siempre como s...
- Canturrean estribillos, salmos oscuros dichos entr...
- La palabra tiene una seria mordaza. todo lo que di...
- Las cerraduras están oxidadas, las llaves cuelgan ...
- En todos los rincones del mundo parecen dormidos. ...
- Alguien, un día, se levantó siendo yo mismo. Contó...
- Un cíclope cuenta suspiros, servicial, anota parto...
- Arranca palabras, confesiones absurdas, que dios n...
- EPÍLOGO
-
▼
septiembre
(59)
Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada