Padre,
déjeme ir a la escuela,
con el pelo corto
o velo y libro santo.
Padre,
guardaré silencio,
no miraré a los ojos,
esconderé mis pechos,
ignoraré mis deseos.
Padre,
déjeme ir a la escuela,
no me exilie en el bordado,
ni en el fogón,
ni en el cuarto de partos.
Deje, entre mis manos,
algo más que hilo,
harina,
déjeme libros,
palabras,
canciones,
silabarios.
Padre, deje que vaya a la escuela
a escuchar batallas,
a trabajar las letras,
a dibujar sumas y restas,
a leer historias de amores y de guerras.
Padre,
deje que vaya a la escuela
para aprender lo mismo
que mis hermanos hombres.

Las mujeres saudíes no pueden votar, ni viajar sin autorización del marido o tutor masculino. No pueden conducir vehículos ni trabajar en la mayoría de las dependencias del estado y aunque obtengan empleo en el sector privado, lo usual es que se las ubique en un espacio público separado del destinado a los hombres.

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Datos de la autora

Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.

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