Con sus inquietos dedos:
pulgar, corazón e índice,
firma, desvirga o designa.
Es rey o mercader,
es rey o ministro,
es rey o fulano,
es rey o periodista
de pluma sin hombría
de plumón o de plumilla.
Su majestad no desea oposición
y por eso ordena la detención
de tres comentaristas.
A la cárcel por mirarle los calzones,
a la cárcel por hablar de él sin temores,
a la cárcel por rebelarse a sus ordenes,
a la cárcel sin lápiz ni cuartillas
sin defensa, sin justicia.
Los jueces son sus sobrinos,
los carceleros, sus primos.
El rey déspota piensa
que tendrá sueños tranquilos
porque los disidentes
no difunden ahora informaciones.
No imagina el reyezuelo
que tiemblan los tronos del mundo entero,
que los cetros hay que conseguirlos
y que el respeto puede lograrlo una corona de espino.
No imagina el reyezuelo
que con sangre azul se esta escribiendo el final
de tanto cacique de largos dedos.

En Tonga está la última monarquía de Oceanía. El rey elige a los jueces de la Suprema Corte y en el país no existen los partidos políticos. La monarquía de Tonga ha maltratado la libertad de expresión. El rey modificó la constitución para prohibir definitivamente el único semanario independiente.

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Datos de la autora

Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.

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