El sacerdote anatematizado
habla en la homilía dominical
de pobreza y de justicia.
Relata matanzas y violaciones,
habla para dios,
si éste quiere escucharle.
Le habla de tú a tú,
sin mencionar a los hermanos,
le habla como si tuviese miedo a matarle con sus palabras,
le habla para decirle
que los sepulcros huelen a ausencia,
que lloran las iglesias.
Habla, el sacerdote,
como si su voz tuviese el presagio,
como si al hablar fuera a cumplirse,
como si al hablar, dios, en verdad,
fuera a hacerle caso.
Habla el sacerdote sin descanso.
Fuera, los pobres, cantan a dioses de barro,
dioses que no muestran sus fracasos.
Fuera, visten los harapos,
dentro, en las catedrales, boato.
El sacerdote llora todo el desamparo,
todo el descaro,
toda la rabia,
el sacerdote llora
porque la iglesia está vacía,
huérfana de dioses descalzos.
El sacerdote llora.
Hoy sabe que dios nunca quiso mirar para este lado.
Monseñor Romero, a través de sus homilías se convirtió en la conciencia de la nación salvadoreña. El 24 de mayo de 1980 fue asesinado de un disparo en el corazón. Promovidas por EEUU y protegidas por las oligarquías y las fuerzas armadas, como arma de combate ideológico contra la teología de la liberación, las sectas protestantes se propagan como hongos por la geografía centroamericana. Su difusión es más avasalladora en los países donde el movimiento progresista y popular era más fuerte. Las sectas enraízan en las zonas más pobres y entre la población más analfabeta, convirtiéndose en una calamidad pues su fanatismo religioso embrutece a sus seguidores agudizando el atraso y el subdesarrollo y haciéndoles presa fácil de políticos ultraderechistas tanto o más fanáticos que ellos.
© Silvia Delgado Fuentes
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Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
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