Sin mácula.
Prisión en la prisión
de paredes blancas.
Muerte en la vida aprehendida.
Silenciosa pena capital.
Míseros ejecutores con escapularios.
Los pensamientos encabritados,
los sentimientos narcotizados
y los dueños de esta porción del mundo
celebrando su fanática gloria.
Mejor, un tiro de gracia,
mejor, la muerte de picana,
mejor esa muerte
que ver el cadáver del amor
y de las batallas.
Olvidados en el sepulcral dormitorio
tararean mientras
se corroen las ganas.
Presos.
Presos inconvenientes.
Presos fieros.
Presos ejemplares,
Mártires....y presos.
No será preciso ejecutarlos,
derrochar balas,
inyecciones letales
o tribunales.
Bastará con que lleguen a mañana blancos,
rematadamente blancos,
invisiblemente domesticados.
La prisión de tipo F turca se basa en el concepto carcelero de aislamiento del prisionero político, es decir que la detención del prisionero es diseñada de forma individual. El prisionero esta en una celda individual 2 X 3, los cuatro muros son blancos, a veces con una minúscula ventana en lo alto. Una cama, una mesa y una silla. Ni libros ni música. La comida es pasada a través de una trampa. Hay un silencio agobiante. Imposibilidad de hablar con otros, supresión o limitación de visitas, censura.
Llamada tortura blanca o muerte blanca. Es una forma futurista de pena capital, donde se logra torturar y asesinar lo mental del individuo conduciéndolo a la muerte por miseria psíquica.
© Silvia Delgado Fuentes
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Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
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