Las ruedas chirrían.
los carros van cargados de trigo,
incrustan su peso sobre los caminos,
atravesando un país endeudado.
El grano tiene otros destinatarios.
Las ruedas chirrían de vergüenza.
De noche se las oye lamentarse.
Al son de los cascos,
la plegaria no termina.
Flacos caballos reciben caricias con inquina,
Es difícil la ternura entre andrajos.
Bandadas de hambrientos reclaman
pan y versos.
Bandadas de harapientos recuerdan
que ya no son noticia.
El crimen es lento,
los criminales tiene nombre,
conducen, alegres, los carros,
atraviesan el país de lado a lado
y arrojan briznas de limosna a su paso.
Pero este país no es una fábula,
no es invento de poeta,
existe, con sus cien niños
muertos sobre los sembrados.
Existe,
maldita sea.
Con el pan y los versos secuestrados
a la infancia va a serle muy difícil
sobrevivir
y no ser esclavos.
Argentina cosecha 70 millones de toneladas de grano, sin embargo, 100 chicos mueren de hambre por día en Argentina, a pesar de que la deuda externa se declaró jurídicamente ilegal, ilegitima e ilícita de acuerdo a un fallo judicial.
© Silvia Delgado Fuentes
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Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
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