Alguien, un día,
se levantó siendo yo mismo.
Contó las baldosas,
la pobreza de mis sábanas,
recorrió una a una las alcobas
y sentado esperó que maduraran
del huerto, las manzanas.
Arregló las paredes,
puso cristales en las ventanas,
escondió disparos de metralla,
recogió los zapatos de mi hijo mutilado,
acarició retratos de muertos extraños,
miró a su alrededor
y sintió esa felicidad,
que es la alegría de los sanguinarios.
Entonces quiso dormir y no pudo,
le golpearon los gritos, las cruces, los disparos,
quiso atrapar sueños
pero aquella casa se desangraba,
exudaba el suelo,
exudaba el techo,
coágulos viscosos
se adosaban a las mantas.
Nunca más pudo dormir,
porque continuó viviendo mi vida,
de viudo, de huérfano,
mi vida de luto,
mi vida insomne
de recuerdos ajenos.
Mi vida de rotos sueños.

Más de 2 millones de personas de Bosnia –Herzegovina se convirtieron en refugiados o en personas internamente desplazadas durante la guerra iniciada en 1992. La mayoría de las personas que se vieron obligadas a abandonar sus casas no han podido regresar, en algunas de ellas viven familias que no son las dueñas.

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Datos de la autora

Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.

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