En todos los rincones del mundo
parecen dormidos.
Entre polvo o cemento
bajo lluvia o en el desierto.
Son los niños muertos.
En algún rincón del mundo
no quieren reconocer al culpable.
Las monedas, con su tintineo atroz
cercenan los pensamientos.
El niño muerto se multiplica,
se reparte,
se expande.
El niño muerto agoniza
en mis dedos,
en tu sangre.
Muere en cada muerte,
en cada uno de los rincones
muere el niño muerto.
Parece dormido,
parece siempre el mismo.
El niño muerto,
muerto en todos los sueños,
muere a cada rato y en silencio
muere a poquitos o de repente,
Muere el niño muerto.
Mientras en algún rincón del mundo
no quieren reconocer quien es el culpable
de tanto horror en un costado,
de tanto disparo,
de tanto niño muerto.
El negocio de las armas es escenario de corrupción y sobornos generalizado y se nutre de los beneficios que dan unas máquinas diseñadas para matar y mutilar a seres humanos. Entonces, ¿quién obtiene beneficios con este horrible comercio? Los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) son responsables del 88% de las exportaciones de armas convencionales de las que se tiene noticia. Desde 1998 hasta 2001, EEUU, el Reino Unido y Francia obtuvieron, por la venta de armas a países en desarrollo, una suma superior a la que gastaron en Ayuda Oficial al Desarrollo.
© Silvia Delgado Fuentes
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Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
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