Dicen que allí nadie duerme tranquilo,
que el llanto es la liturgia de los supervivientes.
Dicen que, amontonados, detienen su aliento
si oyen los pasos de la curia penal.
Es mejor callar...
El día asalta a los durmientes,
cuenta con sus dedos largos los muertos,
los moribundos,
los enfermos,
los ausentes.
Otro día más,
otro día de espera.
Nunca existió para ellos el paraíso,
el crimen estigmatizó sus frentes,
por eso nadie duerme tranquilo,
por eso su llanto es el más desesperado,
porque se aferra a los muros viscoso,
por eso allá nadie menciona el evangelio,
por eso no hay profetas
y nadie habla de dioses menores,
de dioses que holgazanean,
de dioses que no nombran en sus homilías
ni la impunidad ni el hambre.
Por eso allí nadie duerme tranquilo,
porque huérfanos de sí mismos
aguardan despiertos la muerte.
por eso nadie duerme tranquilo,
porque el infierno es para ellos
dormir y despertarse en el mismo sitio.
Dormir y soñar es para ellos el único peligro.
El 2 de octubre de 1992, la policía militar cargó contra la mayor prisión de Latinoamérica al estallar allí un motín. Cuando por fin se retiró, tras 11 horas de matanza descontrolada, 111 internos habían perdido la vida. Han transcurrido años, ni un solo policía ha sido procesado. En diciembre del año 2002 esta cárcel fue demolida y allí fue erigido el complejo cultural y de entretenimiento “Parque de la juventud”
© Silvia Delgado Fuentes
Archivo del blog
-
▼
2007
(59)
-
▼
septiembre
(59)
- © Silvia Delgado FuentesImagen de tapa: © Albert W...
- A MANERA DE PRÓLOGO
- EPÍGRAFE
- ÁFRICA
- Todo es del amo blanco: el agua que reparto, el su...
- Turbas famélicas ciñen el hoyo de la última vez. H...
- Son hombres azules, pertenecen a la arena, al vien...
- Llueve. La humedad macera la tierra. El sepulcro, ...
- ¿Dónde estarán mis manos? – Me las cortaron con un...
- Pequeñas sombras reptan entre delirios buscando a ...
- Se han muerto de hambre mientras recogían café, mi...
- Tenía las manos frías y un temblor obsceno recorrí...
- Los traficantes atraviesan el zoco mientras hombre...
- La pobreza infecta mientras la usura gobierna. * *...
- ASIA
- Está el pueblo clavado en una cruz, un muro atravi...
- Nadie canta baladas en tierra seca. La muerte acer...
- Los escribanos anotan sobre la piel del mundo el s...
- Nacieron de rodillas, en aquella región donde llue...
- Padre, déjeme ir a la escuela, con el pelo corto o...
- Desapareció entre fríos uniformes. La calle está o...
- Amanece. La pobreza con sus mil piernas atraviesa ...
- Sin mácula. Prisión en la prisión de paredes blanc...
- Son demasiados para tener quien les nombre. Son cr...
- Cinco recaudadores de tributos negros repican camp...
- OCEANÍA
- Y después qué. Abandonados quedarán los campos, la...
- Sintió sangre recorriendo sus ingles por primera v...
- La riqueza, casi siempre, soborna a los inquilinos...
- Los muros arden, mis huesos abrasan la carne, fuer...
- Sobre las ruinas de mi pueblo el mar escupe sal, v...
- Náufragos repudiados sobreviven en medio del mar. ...
- Nadie quiere sanar piedras. Nadie quiere comer are...
- Con sus inquietos dedos: pulgar, corazón e índice,...
- La génesis del conflicto es simplemente el latroci...
- Sobre las ruinas del mar el viento se golpea el pe...
- AMÉRICA
- La bestia babea con deleite, camina revisando su d...
- Las ruedas chirrían. los carros van cargados de tr...
- Abren sus barrigas para arrojar desde el aire la p...
- El sacerdote anatematizado habla en la homilía dom...
- Sus plegarias fueron generosas, la letanía se inte...
- Llegaron las huestes del dios barbudo y blanco. Na...
- En la región amarilla, república del banano, a las...
- El barco verde pasea su indecencia. Abre el mar co...
- Dicen que allí nadie duerme tranquilo, que el llan...
- La morgue, en su inmenso regazo arrulla centenares...
- EUROPA
- Mujeres de adobe, cuencas vacías, manos sin huella...
- Al entrar en casa dejaban de ser hermanas. Nadie f...
- Sintió que el dolor la ocupaba para siempre como s...
- Canturrean estribillos, salmos oscuros dichos entr...
- La palabra tiene una seria mordaza. todo lo que di...
- Las cerraduras están oxidadas, las llaves cuelgan ...
- En todos los rincones del mundo parecen dormidos. ...
- Alguien, un día, se levantó siendo yo mismo. Contó...
- Un cíclope cuenta suspiros, servicial, anota parto...
- Arranca palabras, confesiones absurdas, que dios n...
- EPÍLOGO
-
▼
septiembre
(59)
Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada