La palabra tiene una seria mordaza.
todo lo que dice, lo dice avergonzada.
Sabe que no vuela entre poetas,
que no es una herramienta.
Sabe que fallece
y busca, entre andrajos,
huellas, legados, herencias.
Asustada, siente su podredumbre,
desearía no estar presente
ante su lenta muerte,
ante su muerte profética.
Extiende los brazos enfermos
para pedir limosna.
Nadie se apiada,
nadie sabe quien es la sombra
que suplicó desde la mazmorra.
A nadie importa.
Respira sin aire de esperanza,
recuerda la necesidad de su presencia
y a pesar de que le tambalean las piernas
se sostiene erguida.
Está callada.
Los que la temen, la silencian.
Los de siempre.
Tratan de herirla
pero no se amedrenta
y muestra su pestilente desnudez
a quien quiera mirar en el interior de la jaula.
Por si alguien arranca la mordaza.
Por si alguien la salva.
El 20 de febrero de 2003 un juez de Audiencia Nacional ordenó el cierre cautelar del diario vasco Euskaldunon Egunkaria (único escrito enteramente en euskera) y la detención de 10 personas relacionadas con él. Entre los detenidos se encuentran el sacerdote jesuita Txema Auzmendi y uno de los directores del diario Peio Zubiria, quien, según los informes, protagonizó un intento de suicidio. Todos los detenidos fueron puestos en régimen de incomunicación en virtud de la legislación antiterrorista y llevados a la audiencia nacional en Madrid.
© Silvia Delgado Fuentes
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Datos de la autora
Silvia Delgado Fuentes, España, 1968 | Nació en un pueblo de la rioja alavesa, desde entonces hasta ahora, es nómada de pieles y geografías. Difunde sus versos en montajes que realiza alternando texto, música e imágenes. Es autora de los siguientes libros de poemas: “Ángeles cotidianos”, “Y que hablen en mis palabras”, “No está prohibido llorar con los supervivientes”, “Las cuarenta chimeneas del infierno”, “Canción inútil para Palestina” y “Nanas de rodillas”.
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